153° Aniversario de la creación de la Academia Nacional de Ciencias

El 11 de septiembre la Academia Nacional de Ciencias cumplirá 153 años de su creación. La Institución, iniciada en 1869 por el Presidente Domingo Faustino Sarmiento, es una corporación científica sostenida por el gobierno de la Nación que, por la fecha de su fundación, es la primera Academia Nacional de la República Argentina.

El antecedente más inmediato de su creación es la Ley 322 del 11 de septiembre de 1869. Esta ley autorizaba al Poder Ejecutivo a “…contratar dentro y/o fuera del país hasta veinte profesores, que serán destinados a la enseñanza de ciencias especiales en la Universidad de Córdoba y en los colegios nacionales…”.

Recién en 1870 comenzaron a establecerse en Córdoba los primeros docentes extranjeros, provenientes en su mayoría de Alemania. El personal contratado por el gobierno tenía la responsabilidad de formar profesores en ciencias naturales y exactas y de llevar a cabo la investigación científica del territorio nacional.

Luego de algunas vicisitudes, el 22 de junio de 1878 el Poder Ejecutivo aprobó por decreto el reglamento de la Academia Nacional de Ciencias, que le dio su forma definitiva como corporación científica, separada de la Universidad Nacional de Córdoba y liberándola de las responsabilidades docentes.

Desde su creación, la institución se orientó al desarrollo y divulgación de las ciencias exactas y naturales, al estudio y exploración del territorio del país y a asesorar al Gobierno Nacional, a los Gobiernos Provinciales y a otras instituciones científicas, en los temas de su especialidad. Esta etapa duró hasta el año 1920, desde entonces, por limitaciones presupuestarias, se abandonó la financiación de exploraciones científicas, enfocándose solamente a mantener sus publicaciones, que son la base del canje que mantiene con otras Instituciones científicas, sobre la base de trabajos realizados por científicos y académicos. A partir de 1955, parte de su objetivo principal, la exploración científica del país, fue trasladado a otras dependencias del estado como el CONICET, el INTA y la CONAE.

Con las limitaciones descriptas, la Academia funcionó como una entidad enclaustrada, con escasa o nula proyección pública, manteniéndose así hasta 1992. A partir de esa fecha comenzó a replantearse su función social; hoy en día, la Academia se ha abierto a la sociedad, brindando su infraestructura y posesiones para uso público.

Por ello, la Academia Nacional de Ciencias lleva a cabo una continua tarea en pro de una política científica y tecnológica argentina, y del desarrollo y la divulgación del conocimiento a través de la publicación de trabajos científicos, el otorgamiento de premios, la realización de variadas actividades dirigidas a escuelas de todos los niveles, su servicio de Biblioteca, su videoteca educativa, y la organización de simposios y conferencias.

El edificio de la Academia Nacional de Ciencias fue inaugurado en 1887 y declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1994.