Plantas fascinantes

Autor: Dr. Gabriel Bernardello
Académico de la ANC.

Desde el año 2012, por iniciativa de la Organización Europea de la Ciencia de las Plantas (EPSO), cada 18 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Fascinación por las Plantas con el fin de reconocer su importancia.

Los seres humanos, en nuestros días, deberíamos ser más conscientes de que nuestro bienestar depende en gran medida de la diversidad de los seres vivos y de la integridad de las comunidades ecológicas que nos rodean. Ellos proveen servicios ambientales valiosos, como regulación de gases en la atmósfera, regulación del agua, formación y conservación de suelos, reciclado de nutrientes, producción de alimentos, obtención de medicinas y materias primas. No menos importante, proporcionan valores recreativos, estéticos y espirituales a nuestras culturas. En este contexto, las plantas ocupan un lugar primordial, pero la humanidad corre el peligro de desestimar su valor y su papel en nuestra vida cotidiana. Por ello, se instauró este día especial para generar consciencia al respecto.

La vegetación suministra la mayor parte del oxígeno de la Tierra y es la base productiva de la enorme mayoría de sus ecosistemas. No obstante, existe en la humanidad lo que se ha dado en llamar “ceguera vegetal”, entendiéndose por ésta a la incapacidad de ver o apreciar a las plantas en el propio entorno, lo cual lleva a no reconocer su importancia en la biósfera ni en los asuntos humanos, a no apreciar sus únicas características biológicas y estéticas. En pocas palabras y en general: no vemos ni prestamos atención a las plantas en nuestra vida diaria y, a lo más, las tomamos como una suerte de telón de fondo para la vida. Somos insensibles a sus cualidades, sobre todo con respecto a sus notables adaptaciones y sus estructuras, su evolución, su belleza, sus colores, sus olores, su diversidad, su potencia, su simetría, sus texturas…

Tendemos a saber menos sobre las plantas que sobre los animales. Para empezar, las plantas son básicamente estáticas y silenciosas. Para continuar, es cierto que cuando las plantas vasculares no tienen flores o cuando poseen flores poco visibles, su homogeneidad cromática y la superposición de sus hojas verdes hace que las veamos a todas bastante parecidas; en suma, se nos entremezclan y nada percibimos conscientemente. Tenemos que desarrollar una sensibilidad especial para verlas, para apreciarlas, para quererlas, para cuidarlas… y a eso contribuye este día, que debería celebrarse todos y cada uno de los días de cada año.

Sabemos que hoy la diversidad biológica y la naturaleza están en declive. Conservar la naturaleza y todos los seres vivos es una necesidad imperiosa en la actualidad. Las actividades humanas, la desmedida expansión de nuestra población y el intenso uso de la tierra y sus recursos ejercen una fuerte presión sobre nuestros sistemas ecológicos, fragmentándolos y confinando sus especies a situaciones de seria amenaza o peligro de extinción. Hemos obtenido enormes beneficios de los vegetales en forma de alimentos, medicinas, productos industriales, etc., pero no todo “sirve para algo”: la vida misma es un hecho fantástico en el Universo conocido como para que merezca existir de pleno derecho, sin tener un servicio específico. Por otra parte, los supuestos servicios siempre están centrados en “nosotros”, quienes supeditamos la propia Tierra a nuestros caprichos. Como lo expresó Jiddu Krishnamurti: La mayoría no estamos atentos a nuestra relación con la naturaleza. Cuando miramos un árbol, lo vemos desde el punto de vista de su utilidad, cómo aprovechar su sombra o utilizar su madera. Hacemos lo mismo con la tierra y sus productos. No sentimos amor por la tierra; si la amáramos, seríamos cuidadosos con las cosas de la tierra. Hemos perdido ese sentido de ternura, de sensibilidad. (…) Tan solo si reconsideramos esto podemos comprender la relación. Esa sensibilidad solo surge cuando el aspecto utilitario termina. Entonces dejaremos de dividir la tierra, dejaremos de decir que la tierra es suya o mía.