Historia de la Biblioteca de la Academia Nacional de Ciencias

Tras la llegada de los primeros científicos extranjeros contratados por el Gobierno Nacional para la enseñanza de las Ciencias Naturales, Sarmiento y Nicolás Avellaneda (Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública de la Nación) proyectan en 1872 una ley en la que se habla de Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas; pocos meses más tarde, se firmó el Decreto 9182 por el que se nombra una comisión para la construcción el edificio de su sede, que es el que actualmente ocupa.

Cabe destacar que en el proyecto de ley firmado por el ministro Avellaneda, presentado ante la Cámara el 4 de septiembre de 1872, en su articulo 2º señala:

“…la Academia de Ciencias tendrá un edificio propio, en el que, además de aulas oficinas necesarias, habrá los siguientes departamentos: 1º Un gabinete de Física y Matemáticas.;2º Un laboratorio de Química 3º un Museo mineralógico. 4º Un herbario y un jardín botánico. 5º Un museo zoológico. 6º Una Biblioteca.”

Para cumplir con parte de ese cometido, se trajeron de Europa obras y colecciones completas de las más valiosas publicaciones científicas de la época. Éste fue el inicio de la Biblioteca de la Academia Nacional de Ciencias, y la razón de su importante acervo no sólo en obras dedicadas a las Ciencias Exactas y Naturales, sino también referidas a la Historia y a la Filosofía de la Ciencia. Como ejemplo pueden citarse : Annalen der Physik und Chemie (llamada corrientemente Anales de Poggendorff) desde 1824 y Journal der Pharmacie und Apotheker (desde 1794), que, entre otras de igual valor, podemos encontrar en la sección Hemeroteca.

En sus inicios, la Biblioteca fue puesta bajo la dirección del Secretario de la Academia, D. Tobías Garzón, destacado educador y periodista de la ciudad de Córdoba.

En el año 1994 comenzó la informatización de la Biblioteca. En ese momento, se decidió ingresar en la base de datos solo el material que se recibiría desde esa fecha y, paulatinamente, se efectuaría la incorporación a la base del material ya existente.

La Biblioteca es de estantería cerrada y si bien siempre funciono en el mismo edificio, la sala de lectura desarrollo sus actividades en diferentes espacios: desde su inauguración en el año 1876, funcionó en la sala Sarmiento (donde se encuentra en la actualidad el Museo Histórico y de Instrumental Científico); en el año 2006, se trasladó a su ubicación actual.

 

Misión

Desde su creación, la Biblioteca de la Academia Nacional de Ciencias trabaja denodadamente para el logro de los fines de la institución, contribuyendo al desarrollo, progreso y divulgación de las ciencias.

Pretendemos que esta Unidad de Información sea reconocida fehacientemente como un centro de excelencia dentro del mundo académico, en lo que hace a la calidad prestacional de los servicios y a la riqueza de su colección bibliográfica y hemerografica.

El propósito de la Biblioteca es brindar la bibliografía adecuada y satisfacer los requerimientos de información y documentación de la comunidad a la que sirve, desarrollando competencias para el acceso y uso de información en los miembros que así lo requieran, manteniendo espacios físicos y virtuales que creen óptimas condiciones de aprendizaje e investigación, y preservando, procesando técnicamente y difundiendo el patrimonio bibliográfico constituido.

 

Preservación y Conservación

La Biblioteca posee una colección de libros antiguos (editados entre los siglos XVI y XIX) valiosos tanto en calidad, como en cantidad.

Por este hecho la Academia evaluo la necesidad de formar parte del Centro Regional de Preservación y conservación del Patrimonio Cultural de obras sobre papel en Córdoba.

La relación resultó en el asesoramiento de dicho centro para la adecuada formación del personal de la Biblioteca: capacitación necesaria para brindar a nuestro tesoro bibliográfico un lugar adecuado y un sistema de consulta acorde al valor del mismo.

Entre los títulos con que cuenta la Biblioteca se destacan obras antiguas (la más antigua data de 1558), primeras ediciones, ejemplares autografiados y/o con dedicatorias de personalidades destacadas ( por ejemplo, el libro de 1878 de Charles Darwin: “The origin of species”).

Estas obras que por su antigüedad o rareza deben conservarse, difundirse y estar enmarcadas en un rubro muy especial (que podemos denominar patrimonio documental o bibliográfico) representan el saber de una época y, como tal, deben ser apreciadas como parte fundamental del patrimonio cultural de la Institución. Por esta razón, la Biblioteca de la ANC cuenta con una sección especial de Historia de la Ciencia, con más de 500 títulos, muchos de los cuales pertenecen a los siglos XVI, XVII y XVIII.